El petróleo Brent cerró el viernes 6 de noviembre en 97.75 dólares por barril, tras perder 16.9% durante la semana. La caída, la más pronunciada desde abril de 2020, coincidió con las expectativas de los mercados de que el resultado de las elecciones legislativas de Estados Unidos pudiera abrir paso a una desescalada del conflicto con Irán.
En los comicios del martes 3 de noviembre, el Partido Demócrata obtuvo el control de ambas cámaras del Congreso. Los inversionistas evaluaron si el nuevo equilibrio político aumentaría la presión sobre el presidente Donald Trump para buscar una salida al conflicto, una interpretación que contribuyó a reducir la prima geopolítica incorporada en el precio del crudo.
La incertidumbre sobre el suministro continúa
La baja no eliminó las preocupaciones por el abastecimiento desde Medio Oriente. Los ataques a embarcaciones en el golfo Pérsico y el estrecho de Ormuz reavivaron las dudas sobre el flujo de petróleo y limitaron el descenso de los precios durante la semana.
El crudo estadounidense West Texas Intermediate también retrocedió: el contrato de diciembre terminó el viernes en 90.36 dólares por barril, con una caída semanal de 13.2%. Ambos referenciales repuntaron ligeramente en la última sesión, aunque conservaron pérdidas importantes frente al cierre de la semana anterior.
La evolución del Brent dependerá de si las expectativas de distensión se traducen en avances concretos y de cómo se comporten los suministros de la región. Por ahora, el mercado combina las apuestas por una menor tensión con el riesgo persistente de interrupciones en rutas clave.

